El adorable
semidemonio se giró para sonreirle ante las puertas del nuevo templo que se surgía ahora trás el.
Y aunque había decidido no dedicar ni un solo momento al trabajo, no pudo menos que reparar en que ciertamente parecía más que nuevo, aun en construcción. Las estatuas que flanqueaban la entrada no habían adquirido aun la definida forma que el escultor tenía en mente para ellas y sólo se podía intuir un pie aquí una rodilla allá; los frisos historiados y el frontón parecían conocer sólo retazos del mito y muchos de los capiteles estaban todabía sin pulir.
-Por supuesto- confirmó con una calida e intensa sonrisa- cuando quieras... de echo puedes quedarte unos días. Por ahora no tendré apenas trabajo...
Se internan entre las columnas y traspasan el umbral del templo.
- Ahora te enseñare mi habitación, y la seleccion de nuevos juegos que me han regalado... - dice alegremente, casi impaciente.
posted by Zo'ar Elhelzor at 10:50 p. m.